Un food truck necesita equipamiento compacto y resistente: una línea de cocción acorde a la carta (plancha, freidora o anafe), refrigeración bajo mostrador, campana de extracción, un sistema de lavado con estanques de agua limpia y servida, y mesones de acero inoxidable que aprovechen cada centímetro. El desafío no es qué comprar, sino hacerlo caber y cumplir la normativa móvil.
El espacio manda: piensa compacto
En un food truck cada centímetro cuenta. Prioriza equipos modulares y de doble función, mesones con almacenaje bajo el sobre y repisas murales. Define tu carta al mínimo indispensable para no llenar el móvil de equipos que usarás poco.
Cocción y extracción
La línea de cocción se arma según el producto estrella: plancha para hamburguesas, freidora para papas, anafe para salteados. Toda cocción con humos o grasas exige campana de extracción dimensionada; en un espacio cerrado y pequeño, la ventilación es un tema de seguridad, no solo de confort.
Frío y lavado en movimiento
La refrigeración bajo mostrador mantiene insumos a mano sin ocupar piso. Para el lavado, la normativa de comercio de alimentos móvil exige estanques de agua potable y de agua servida, además de un lavamanos. Los mesones y lavaderos de acero inoxidable soportan la vibración y la humedad del uso itinerante.
Materiales que resisten el uso móvil
El acero inoxidable es ideal para el food truck porque no se corroe con la humedad, resiste golpes y se limpia rápido entre ubicaciones. Equipos bien anclados y bordes reforzados evitan problemas con el movimiento. Un mueble a medida en acero suele rendir más que soluciones improvisadas.




